Nuestra #ActitudCaminoAlSol para terminar esta semana: «Pausar no es detenerse: es recuperar energía para seguir con sentido».En un mundo que celebra la velocidad, el logro inmediato y la productividad sin descanso, pausar puede parecer un acto de rebeldía. Sin embargo, tomar un respiro no es sinónimo de rendirse ni de quedarse atrás. Al contrario, es una forma sabia de cuidar de uno mismo, de reflexionar y reconectar con lo que verdaderamente importa. Pausar no es detenerse: es recuperar energía para seguir con sentido.
Vivimos en una sociedad que constantemente nos empuja a hacer más, a llegar antes, a demostrar nuestro valor en base a logros visibles. Este ritmo vertiginoso muchas veces deja poco espacio para el descanso, la contemplación y la introspección. Se valora más el hacer que el ser, y en ese camino muchas personas terminan perdiéndose de sí mismas, desconectadas de sus emociones, necesidades y sueños más profundos.
Jean Suriel, analista meteorológico, advierte sobre importantes fenómenos que marcan estos días: por un lado, destaca la influencia del llamado “Papa ecológico”, recordando cómo el liderazgo del Papa Francisco impulsa una conciencia ambiental global; al mismo tiempo, reporta la inusual presencia de aire polar fuera de temporada, que genera temperaturas atípicamente frías y evidencia las alteraciones del clima; y, finalmente, alerta sobre el posible inicio de un período muy lluvioso en el país, lo que exige atención y prevención, especialmente en comunidades vulnerables.
María Elena Asuad, psicóloga y psicoterapeuta formada en la UNAM, nos invita a reflexionar sobre el duelo como un proceso profundamente humano y necesario. Desde su mirada compasiva, destaca que atravesar una pérdida no es sinónimo de debilidad, sino una oportunidad para cultivar la resiliencia: esa capacidad de sostener el dolor, aprender de él y reconstruirse con una nueva mirada. Para Asuad, sanar no es olvidar, sino integrar lo vivido y permitirse seguir adelante, con respeto por el propio ritmo emocional y con la certeza de que, incluso en medio de la tristeza, es posible volver a florecer.
Lidia Ariza, reconocida actriz y directora de teatro, nos invita a redescubrir el poder sanador del arte escénico a través de la lectura. Leer teatro no solo enriquece nuestra cultura y amplía la imaginación, sino que también ofrece beneficios terapéuticos profundos: al sumergirnos en los conflictos, emociones y diálogos de los personajes, podemos reflejarnos, comprendernos y hasta liberar tensiones emocionales. Según Ariza, el teatro leído es una forma de catarsis íntima, una herramienta que favorece la empatía y el autoconocimiento, haciendo del texto dramático un espejo del alma humana.
Milka Hernández, experta en marketing turístico y apasionada defensora del turismo comunitario sostenible, nos propone hacer “La Vuelta al Sur”, una ruta que invita a reconectar con lo esencial a través de paisajes auténticos, gente cálida y experiencias que sanan el alma. Esta propuesta no es solo un viaje geográfico por Barahona, Pedernales, Azua, San Juan y Elías Piña, sino también un recorrido emocional que celebra la biodiversidad, la cultura y la resiliencia del sur dominicano.