Nuestra #ActitudCaminoAlSol para este día, la dedicamos a la frase: «Suelta las culpas, las expectativas y las cargas que ya cumplieron su propósito.» En esta época del año, solemos hablar de cierres, balances y nuevos comienzos. Pero antes de mirar hacia adelante, hay algo más sutil —y necesario— que ocurre: aprender a soltar. No de manera impulsiva ni forzada, sino con conciencia. Porque no todo lo que cargamos nos pertenece ya, y no todo lo que fue útil en algún momento debe acompañarnos al próximo año.
Soltar no es olvidar, ni negar lo vivido. Es reconocer que algunas cargas cumplieron su función y ahora pueden descansar. Culpa, expectativas ajenas, responsabilidades emocionales que asumimos sin darnos cuenta… todo eso pesa, y pesa más cuando lo llevamos por inercia. La culpa suele aparecer cuando miramos el pasado desde la exigencia. Nos reprochamos decisiones, palabras, silencios o caminos no tomados. Sin embargo, muchas de esas culpas ya hicieron su trabajo: nos señalaron límites, nos invitaron a reflexionar y nos ayudaron a crecer.
Isabella Paz, pedagoga terapeuta y especialista en Práctica Psicomotriz Aucouturier (PPA), nos invita a reflexionar sobre cómo cambiar nuestro interior para transformar nuestro exterior, recordándonos que todo proceso de cambio auténtico comienza desde adentro. A través de una mirada consciente, propone cultivar una relación con un poder superior o con aquello que da sentido a nuestra vida, elegir con intención quién queremos ser en cada uno de nuestros roles —como madres, parejas, profesionales o seres humanos—, permitirnos soñar con claridad sobre lo que deseamos para nosotros, mejorar nuestra conducta cotidiana y revisar las creencias que sostienen o limitan nuestras acciones. Porque cuando transformamos la forma en que pensamos, sentimos y nos relacionamos, el mundo que construimos a nuestro alrededor también comienza a cambiar.
María Eugenia Ríos-Lamas, psicóloga, docente y directiva de Nueva Acrópolis Dominicana, nos invita a reflexionar sobre “El cierre de un ciclo y la renovación” como un proceso consciente y profundo que comienza con el silencio y la pausa interior, necesarios para observarnos con honestidad; continúa con una limpieza interna que implica barrer emociones, pensamientos y hábitos que ya cumplieron su función; requiere también el valor de cortar amarras y soltar apegos que nos mantienen anclados al pasado; y culmina con la decisión valiente de ir a conquistar el futuro, no desde el miedo, sino desde una renovación interior que nos permite avanzar con mayor claridad, libertad y propósito.

