Nuestra #ActitudCaminoAlSol de hoy, la enfocamos en la frase que nos dice: «Recuerda que tu vida no se conduce sola: tomar las riendas es decidir, cada día, hacia dónde quieres ir». Vivir con intención comienza por reconocer que somos los protagonistas de nuestra historia. Aunque a veces parezca que las circunstancias nos arrastran, que el entorno o los demás deciden por nosotros, siempre hay un espacio —aunque sea pequeño— donde podemos elegir. Y es ahí, en ese espacio, donde reside nuestra libertad y nuestra responsabilidad.
Tomar las riendas de la vida no implica controlarlo todo. Nadie puede controlar cada giro del camino. Lo que sí podemos hacer es definir cómo respondemos, qué actitud adoptamos, qué valores sostenemos y qué decisiones elegimos alimentar. La pasividad es una opción, pero vivir con conciencia y decisión es el camino que lleva al crecimiento real. La palabra «decisión» viene del latín decidere, que significa “cortar”. Decidir implica, entonces, cortar con una posibilidad para abrazar otra. Y eso requiere valentía. Muchas veces postergamos decisiones por miedo a equivocarnos, por no decepcionar, por la incomodidad que produce salir de la zona conocida. Pero la vida avanza igual, tomemos decisiones o no.
César Cordero, Director de Dale Carnegie Dominicana, nos comparte una mirada honesta y necesaria sobre lo que no se dice de ser un líder y ejercer liderazgo. Muchas veces se admira el liderazgo desde la superficie, pero pocas veces se habla de sus precios silenciosos: la soledad, el cansancio, las expectativas desmedidas, y el sacrificio emocional que conlleva liderar con integridad. César nos invita a reflexionar sobre los cinco grandes costos que todo líder enfrenta —desde comunicar decisiones difíciles hasta priorizar el bienestar de otros por encima del propio—, y recuerda que detrás de cada liderazgo auténtico debe haber un propósito claro, un espacio para el descanso y un mentor que acompañe. Porque sí, liderar también implica saber cuándo recargar, cuándo celebrar las pequeñas victorias y cómo seguir adelante, incluso cuando el reconocimiento no llega de inmediato.
María José Rincón, conocida en redes como Letra Z, es doctora en filología hispánica, lexicógrafa y miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua. En esta ocasión, nos invita a explorar una regla ortográfica productiva que puede ayudarnos a escribir mejor sin necesidad de memorizar largas listas: aquella que nos guía al usar la G o la J en verbos con ese sonido. Por ejemplo, se escribe dije con J porque el verbo en infinitivo (decir) no lleva ni G ni J. Una lógica que también aplica con la Y y la LL en otras construcciones. Con su estilo ameno y preciso, María José nos recuerda que la ortografía, lejos de ser un obstáculo, puede convertirse en una herramienta útil y hasta divertida cuando entendemos sus patrones.

