Jessica Valdez, psicóloga clínica y terapeuta de familia, pareja y sexual, aborda cómo en muchos entornos laborales se ha normalizado la frialdad emocional, asociando la humanidad con debilidad y la desconexión afectiva con profesionalismo; en esta reflexión analiza las consecuencias de reprimir emociones en el trabajo, el impacto que esto tiene en la salud mental, las relaciones y el desempeño, y plantea la importancia de resignificar la empatía, la vulnerabilidad y la conexión humana como fortalezas que favorecen equipos más sanos, productivos y conscientes.

